Ante esta situación aquellas personas propietarias que deciden poner en venta una vivienda se ven en la obligación de multiplicar sus esfuerzos para lograr hacer la venta en la mayor brevedad posible y en las condiciones más beneficiosas, es en ese caso cuando la carga emocional ocupa un papel protagonista ya que esta puede convertirse en el motivo por el cual la venta NO se haga efectiva.

La persona encargada de gestionar el proceso de venta tiene que tener claro que la venta emocional, SIEMPRE Y CUANDO SE SEPA GESTIONAR ADECUADAMENTE, puede ayudar a alcanzar el objetivo principal de la parte vendedora, pero, en la mayoría de los casos, esto NO es así ya que mezclar emociones en la venta suele ser CONTRAPRODUCENTE.
Aun así, ¿hasta qué punto podemos influir en la parte sensible del posible futuro comprador? ¿Qué tenemos que evitar para transmitir a otras personas las buenas vibraciones que la propiedad le puede aportar a sus vidas?
Hoy en este post os mostramos varios ERRORES relacionados directamente con las emociones en los que se tiene que evitar incurrir si realmente queremos hacer efectiva la compraventa:

• SOBREVALORAR LA VIVIENDA. En este punto es de vital importancia transmitir la parte especial de la vivienda para que los posibles compradores puedan percibir más allá pero teniendo muy presente que, un aspecto que es crucial y muy importante para una persona no tiene que ser percibido de la misma forma por otra, es decir, los recuerdos y vivencias relacionados con la propiedad pueden causar en la parte vendedora una percepción equivocada sobre las condiciones o precio de venta por lo que esa carga emocional tiene que mantenerse al margen si va a influir de forma negativa en la venta.
Ejemplo: Cuando se trata de una herencia y se habla de que los abuelos crecieron y murieron ahí, el comprador se queda con la sensación de que fallecieron en esa vivienda en concreto y les asusta. Este tema personal lleva a la parte vendedora a sobrevalorar la vivienda y a la parte compradora, a rechazarla.
• PÉRDIDA DE ILUSIÓN O ESPERANZA. Este sentimiento puede aflorar en el momento en el que el vendedor perciba que la operación no se va a llevar a cabo por mucho que se intente, lo que se traducirá en una sensación de profundo agotamiento o decepción por el tiempo que se tarda en efectuar la operación.
• TRANSMITIR URGENCIA POR LA VENTA. Esto tendrá un efecto directo sobre el precio de la vivienda ya que el comprador lo percibirá e intentará aprovechar la ocasión para reducir su precio.
• NEGOCIACIÓN O CONTRAOFERTA. En esta parte del proceso de venta pueden surgir emociones muy diferentes ya que esta opción puede tomarse como una ofensa y no como una forma de acercarse a la venta final. Este error es muy común y debe aprovecharse, es decir, debe verse como una oportunidad para seguir con la negociación intentando buscar las opciones más beneficiosas para cada una de las partes ya que no será únicamente el precio el que determine la decisión final.
En este punto es importante destacar que, al tratarse de un tema tenso, la figura del profesional intermediario del sector es vital para llegar de forma más fácil a un punto de encuentro beneficioso para ambas partes.
• PRIMERAS IMPRESIONES. Si el comprador no acaba de convencer al vendedor por cualquier motivo, este de forma indirecta acabará poniendo pegas en toda la negociación para que finalmente no llegue a término.
• MAL ASESORAMIENTO PARA LA VENTA. A la hora de decidir si se va a contar con la ayuda de algún asesor o agencia inmobiliaria, existen una serie de criterios a los que hay que prestar especial atención para asegurarse de que esa operación sea efectiva y segura, es decir, que garantice resultados.
- Análisis de la situación en la que se encuentra la propiedad y verificación de la documentación necesaria.
- Negociación y gestión del proceso de compraventa.
- Elaboración de contratos de compraventa.
- Valoración/tasación del activo.
- Evaluación de la situación del sector inmobiliario.
- Asesoramiento (inmobiliario, financiero, económico, legal…)
- Marketing inmobiliario. En este punto no solo tendrá que anunciar la propiedad en los distintos canales en los que trabaje, sino que también se podrá encargar de la puesta en escena de la casa, es decir, de resaltar las propiedades de la vivienda, mejorando todo lo posible su estética y cuidando hasta el más mínimo detalle con el fin de generar el mayor impacto posible en el comprador trabajando su parte más emocional.
• NO CEÑIRSE A LA REALIDAD. Es necesario conocer la situación real del mercado y de la propiedad para adaptar el precio y las condiciones de venta.

Si estás pensando en vender una propiedad contacta con nuestro equipo de profesionales, ellos te ayudarán durante todo el proceso ofreciéndote el mejor asesoramiento.